miércoles, 14 de noviembre de 2012

CACERÍA DE BRUJAS EN BOGOTÁ


“Aún  proceden los cazadores de brujas”. Este pensamiento me embargó   en el mismo instante en que el Concejal de Bogotá  Marco Fidel Ramírez, un amable y puritano pastor de iglesia  Neo protestante,  preocupado por el destino moral del mundo y de ¡Cómo es posible que homosexuales tengan acceso a cargos en entidades del distrito”,  de manera formal solicitó al  Canal público distrital  “Canal Capital” que entregara las hojas de vida, salarios y cargos asignados, de personas pertenecientes a la comunidad LGBTI de Bogotá.
El debate se armó y el Concejal abrogándose el título de “Concejal de la familia”  (aunque mi familia no lo quiere ni ver) hizo esta solicitud al director del  canal, el periodista Hollman Morris, quién acudiendo a los principios constitucionales, y obviamente al respeto por la libertad, la intimidad y la  “No segregación”,  principio básico del Alcalde actual y su programa Bogotá Humana Ya y a su vez, primer eje temático del Plan de Desarrollo Distrital;  se negó de manera contundente y procedente a entregar esta información. 
Qué puedo decir ante esto. Nuestro estimado concejal de la familia,  en su intento por evangelizar la ciudad para su iglesia,   y en sus escandalizaciones moralistas que sólo le tocan a él,  con este intento  de solicitar información confidencial del Canal,  da el primer paso para lo que podríamos llamar un nuevo tiempo de cacería de brujas en la ciudad de la no segregación,  ¿Qué intención tiene el solicitar información de la población LGBTI?  ¿Acaso la tendencia sexual de cada sujeto no es problema específico de él mismo?  Ahora podríamos decir qué, para que Hollman Morris entregara la información solicitada a nuestro concejal remedo de Ned Flanders,  reuniera a todos sus funcionarios y les hiciera preguntas sobre su vida sexual,  sus inclinaciones y si se encuentra dentro de las categorías  de los “Bi”, los “Pan”, o cualquier derivación de la diversidad sexual actual.   ¡A quién le importa la tendencia sexual de cada quién!,  ¡Está tan desocupado nuestro concejal Ned Flanders  que no tiene de otra que perseguir a quien no le sigue en su rebaño de ovejas y mulas que lo escuchan cada domingo en su sermón dogmático, radical y totalmente intolerante”.
Este puede ser un inicio de una nueva Cacería de brujas en Bogotá, en una Bogotá que le apuesta al respeto a la diferencia, al ser humano y la libertad del individuo, principios consagrados en la constitución del 91.  Sólo nos queda a nosotros, la sociedad civil, pensar efectivamente en dónde estamos parados, de parte de los cazadores, o del lado de quienes respetan la libertad, la vida y la diferencia,  estamos del lado de un Concejal perteneciente al partido “PIN” que es la fusión de una serie de partidos  dónde la mayoría de sus miembros tienen nexos con el paramilitarismo.
En los últimos días el Concejal Ramírez abandonó el país pues se sintió amenazado por  los mensajes que dejaron la sociedad Civil en las redes sociales.  Su miedo no radica en el temor por su vida, sino por saber que en esta Bogotá,  los tolerantes somos más, aquí no quemamos brujas, aquí respetamos a todos.

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